Matrimonios concertados
En unos tres años, cuando cumpla 15, mi madre elegirá a mi marido y me habré casado, por ahora soy muy joven. Xania se ríe con frescura sin darle mayor importancia a lo que me dice. Me deja fría, pero ella sigue ofreciéndome una tobillera cargada de cascabeles. No tiene otra cosa en mente que vendérmela por 100 rupias, “bueno 80 para ti, porque hoy no hay negocio, no he vendido nada aun”.
No le voy a comprar y ya se lo he dicho, pero ella insiste con frases aprendidas en inglés y con una simpatía difícil de esquivar. Las niñas en la India tienen una actitud coqueta que encanta, las mujeres en general, tienen unos ojos y una picardía fascinantes. Sin embargo, podría afirmar que esa coquetería jamás la utilizan con los hombres, más aun, diría que no buscan el amor como ocurre en otras partes del mundo. Para las mujeres y para los hombres, cuándo y cómo elegir con quién casarse, no es algo que esté en sus manos y tal vez por eso, no es un tema del que haya qué hablar.
Dicho eso, los matrimonios suceden a toda hora. De repente, durante el día o durante la noche, en cualquier momento, mientras las ciudades más visitadas por los turistas están en plena actividad comercial o el pueblito más recóndito vive su interminable rutina, cánticos como de sirenas, acompañados del sonido de suaves campanas y tambores rompen el silencio e invitan a conocer a la nueva señora del barrio: La mujer que, preparada al máximo durante un largo ritual de belleza, se encontrará con su hombre -el que sus padres le han elegido y con suerte ya conoce- esa misma noche.
Los hombres, por su parte, también se alistan para el gran encuentro, aunque de manera más escandalosa, como si les costara más dar ese paso y necesitaran de mayor aliento. Al caer la noche, se oirá, desde lejos, una ruidosa procesión donde los tambores sonarán con furia animados al son de billetes que entregan los padrinos. Los invitados bailarán al lado de cantantes, trompetistas y hasta luces de feria, mientras que un novio perfectamente ornamentado, montado en un caballo blanco -el animal que simboliza la fuerza- paseara por las calles del pueblo.
Dependiendo de la posición económica, el recorrido será más o menos colorido, llamativo, largo o bullicioso. Detalles a parte, si la procesión es una caravana diplomática, la novia es la hija de Marajá de la ciudad -o similar-, la boda se celebra en el antiguo palacio y el novio entra a la fiesta en elefante -el animal que simboliza la suerte y la buena fortuna.
Como dirían por aquí al intentar explicar estas cosas, Everything is possible in INDIA.