El Mar Salado
Dice la leyenda que en las profundidades de estas aguas están las ciudades perdidas de Sodoma y Gomorra destruidas por Dios, con una lluvia de fuego y azufre, debido a la perversidad y degeneración de sus habitantes. Así, el lugar quedó convertido en aguas saladísimas que no permiten la vida de ninguna especie (salvo las artemias). De todos modos, sus 21 minerales -12 de ellos exclusivos de esta depresión natural del planeta- cuentan con cualidades terapéuticas.
La superficie que era de 1.025 kilómetros cuadrados en 1945, hoy apenas alcanza 625 y en algo más de 100 años tendrá la mitad de su actual extensión, según datos oficiales. Si esta tendencia continua, quizá algún día, algunos habitantes de la tierra, encuentren los restos de lo que alguna vez fueron las ciudades más pecadoras de la historia. Bueno, si no lo superamos pronto.